A medida que Turín sale de esa cobija de dominación de la Fiat, las otras industrias de la ciudad finalmente reciben el crédito que se merecen, especialmente la del chocolate hecho a mano. Los turineses locales son conocidos en toda Italia por su afición por las bebidas acholatadas dulces y el 'bicerin' es el arquetipo de estos antojos vespertinos. Una curiosa mezcla de espresso tibio, chocolate caliente y crema, el bicerin (con acento en la 'in') se sirve en pequeños vasos de cristal que permiten ver las tres difererentes capas de líquidos que hay dentro. Dependiendo del sitio en donde lo tomes, la mezcla puede llegar a ser tan espesa que sostiene una cuchara perfectamente recta en el vaso. Y para una presentación clásica de la bebida, dirígete al bar epónimo Al Bicerin, escondido en una placita del centro histórico, acomódate en una de sus mesita con tus amigos y deja que las horas se deslicen.
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