El pollo con mole es una de las experiencias gastronómicas más intensas. Esta salsa cocinada a fuego lento tiene siete diferentes variaciones, una para cada región del estado de Oaxaca, o una para cada día de la semana (dependiendo de cuál historia te creas).
Oaxaca es a donde vienes para dar una ojeada al 'verdadero México' y, como cualquier local te lo puede decir, no hay nada más aunténticamente mexicano que sentarse en una banca comunal en el mercado central de Oaxaca y comerse un pollo con mole negro.
Típicamente compuesto por más de cincuenta especias diferentes y una saludable porción de chocolate producido localmente, el mole no es para los cobardes o los débiles de estómago. El chocolate Maya es bastante más fuerte que las alternativas occidentales, y la seca y densa salsa habitualmente se reserva únicamente para ocasiones especiales. Esto significa que debe ser consumida con poca frecuencia y en proporciones moderadas; hay una muy buena razón para ésto y por tu propio bien, no le hagas caso a la sabiduría antigua.
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