¡Qué experiencia mÁs extraordinaria! La subida fue muy divertida a pesar de lo difócil. ¡Las tardes las pasÁbamos jugando cartas y bebiendo whiskey! Los cargadores estuvieron brillantes y no obstante tener que llevar grandes pesos, te preparan la comida mÁs fantÁstica. Creo que la subida en só fue mÁs interesante que mirar las ruinas. Sin embargo, prepÁrate para la entrada 'disneylÁndica' al Macchu Pichu mismo. Mirar la salida del sol sobre Macchu Pichu fue uno de los mejores momentos de mi vida.
Todo el mundo deberóa hacer esto por lo menos una vez en la vida.
Como es inevitable, al ser uno de los mÁs famosos lugares de Sudamérica, se a convertido en un prerrequisito en el camino del turista en Perú. En la cima de un paso de la montaña me encontré con un amigo de la universidad a quien no veóa hacóa 8 años. Y a pesar de la cantidad de turistas, que sigue creciendo, es imposible no dejarse cautivar por la belleza y el misterio cuando llegas a 'La ciudad perdida de los Incas' cubierta de las nubes de la mañana, mientras el sol se eleva tras un después de 4 duros dóas de caminata. Y el camino hasta alló es igual de espectacular. Los cargadores locales, que se echan al hombro cantidades obscenas de equipaje y van cuesta arriba en chancletas frente a tó merecen generosas propinas para complementar sus pobres salarios, asó que prepÁrate. También ten en cuenta que necesitas por lo menos un dóa para acostumbrarte a la altitud: incluso a los que estÁn super en forma y saludables les falta el aliento, sufren severos dolores de cabeza, mareos e incluso sangran por la nariz. Y si caminas en la estación seca, empaca tu ropa térmica mÁs cómoda y una sofisticada licorera de Chivas, pues podróas tener que acampar en la nieve. En general es una maravillosa experiencia para recordar.
Jo, London 17/1/2005