El hotel Meridien Lingotto no tiene gimnasio, ni piscina, ni sauna, ni spa. Ciertamente no tiene nada que atraiga a los fanáticos del buen estado físico y sin embargo sigue siendo un punto de peregrinación para los trotadores tempraneros. ¿Por qué? Ubicada en el edificio que fuera antes la casa matriz de la producción mundial de la Fiat, la pista de pruebas techada de un km de longitud le ha sido cedida desde hace tiempo al Meridien para su uso exclusivo. Así que no temas encontrarte con algún auto de carreras por ninguna parte; a decir verdad los visitante son pocos y muy espaciados. Lo cual es exactamente el punto.
Levántate temprano con un compañero de trote, agarra la llave de acceso en la recepción and toma el ascensor 116 m hacia arriba para captar la salida del sol sobre un paisaje turinés típicamente nublado. Las montañas aparecerán gradualmente por un lado mientras la ciudad se desparrama a tus pies por el otro. Sin duda, uno de los lugares más especiales en el mundo para ir a trotar.
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