Todavía no llega a los estándares de Francia, Italia y España, pero cuando se trata de producir vinos rojos de gran cuerpo, Bulgaria se está acercando rápidamente a sus primos europeos. Desde la llanura del Danubio en el norte hasta el valle del río Struma en el suroeste, hay cinco regiones vinícolas en el país, y no hay escasez de propiedades por visitar para hacer catas, pero el valle Struma es punto obligado. Es el hogar de la tradicional uva Melnik, tan nativa de Bulgaria como lo es Rioja de España, que produce una textura y sabor muy intensos aunque también refinados que los entendidos comparan con el Cabernet. El viñedo Damianitza en el valle es el primero en la región con su Uniqato, ganador de premios, hecho de la uva Melnik de hoja ancha, tan intenso y ahumado que querrás una caja completa.
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